Fragmentos de “Castellio contra Calvino”


Fragmentos, Libros


castellio-contra-calvinoFragmentos extraídos del libro ’Castellio contra Calvino’ de Estefan Zweig, publicado en la editorial Acantilado, con traducción de Berta Vias Mahou.

Ningún pueblo, ninguna época, ningún hombre de pensamiento se libra de tener que delimitar una y otra vez libertad y autoridad, pues la primera no es posible sin la segunda, ya que, en tal caso, se convierte en caos, ni la segunda sin la primera, pues entonces se covierte en tiranía. (Pág.14)

˜˜˜

El gran inquisidor de Dovstoievski demuestra con cruel dialéctica que, en el fondo, la mayoría de los hombres teme la propia libertad y que, de hecho, ante la agotadora variedad de los problemas, ante la complejidad y responsabilidad de la vida, la gran masa ansía la mecanización del mundo a través de un orden terminante, definitivo y válido para todos, que les libre de tener que pensar. (Pág.14)

˜˜˜

En el momento en el que este hombre, enjuto y severo, atraviesa la puerta de Cornavin envuelto en su negro y flotante hábito, comienza uno de los experimentos más memorables de todos los tiempos: un Estado que hasta ahora respiraba a través de incontables núcleos vitales debe convertirse en un rígido mecanismo. Un pueblo con toda su capacidad de sentir y pensar, en un único sistema. Es la primera vez que en Europa se acomete el intento de llegar a la uniformización completa de todo un pueblo en nombre de una idea. Con demoníaco celo, con extraordinaria y sistemática meticulosidad, Calvino pone en  marcha su osado plan de convertir Ginebra en el primer Estado divino sobre la tierra: una comunidad sin lo que es común en la tierra, sin corrupción, sin desorden, sin vicios y sin pecados. La verdadera, la nueva Jerusalén, de la que habrá de emanar la salvación de todo el orbe. Esta idea única es desde ahora su vida, estando su vida exclusivamente al servicio de esta única idea. (Pág.49)

˜˜˜

Por primera vez en mucho tiempo y por última para toda la eternidad, sus ojos ya descostumbrados ven de nuevo la luz del cielo. (Pág.146)




Leave a Comment